9 julio 2004

Una de conflictos internos y músicos geniales

Esta noche voy a tener que dejar de lado alguno de mis prejuicios más arraigados. Uno, voy a ir a Benidorm, ciudad modelo de las aberraciones urbanísticas y arquitectónicas más delirantes de los últimos años. Dos, voy a pisar la arena de una plaza de toros. ¿La razón? Simple: Bob Dylan.
Ya se sabe que en este tipo de conciertos puede pasar cualquier cosa. El amigo Bob puede tener un día tonto y se puede despachar con poco más de media hora de “hits” desganados. O puede estar, por alguna extraña razón, iluminado (o simplemente profesional) y obsequiarnos con una magnífica hora y media de la mejor música popular del último medio siglo.
El año pasado ya probé con Lou Reed y se me cayó la baba… A ver si esta noche hay suerte y los hoteles de tropescientos metros de altura y los parques temáticos pasan inadvertidos.


Comentarios

  1. Bueno, pues al final el concierto estuvo muy bien. La "peculiar" voz de Dylan estuvo acompañada por una banda impresionante que ofrecía un sonido cristalino. Una de las mejores que he escuchado nunca!
    Respecto a Benidorm, decir que volvimos al único lugar de verdadero interés turístico de toda la ciudad: la Freiduría Los Peces. Sus calamares deberían ser declarados patrimonio de la Humanidad.
    { Txarly }    16 julio 2004, 00:43    #

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