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- Micrographic
- 12 agosto 2004
Todavía me estoy recuperando de la paliza de este fin de semana. Y es que uno ya no está para estos trotes. Han sido tres días intensísimos con todos los ingredientes que se le pueden pedir a un gran festival: alegrías, decepciones, cancelaciones de última hora, descubrimientos…
De la cancelación del concierto de Morrissey se ha hablado mucho y todavía se dirán muchas más tonterías. La cosa es simple: fue un acto de divismo del tío Mozz. Mis fuentes (mejor informadas) me aseguran que los Morán le ofrecieron tocar el sábado a última hora o el domingo, y el inglés se negó. En fin, por desgracia cosas de estas siempre pueden pasar cuando se trata con estrellas.
La gran decepción fue la que deparó Arthur Lee. El gran concierto de Love con orquesta que debía deleitarnos el domingo se convirtió en un espectáculo lamentable debido al estado en el que se encontraba Lee, borracho como una cuba tras enterarse de la muerte de su amigo Rick James (otro músico de pasado turbulento). La gente le abucheó. Nosotros optamos por marcharnos a la tercera canción; por respeto a lo que fue, y por pena.



Comentarios cerrados
Y has vivido momentos inolvidables, sobretodo, los de El Concierto..
sí! yo me apunto al fra!
y a lo que venga!
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